Sin duda, revisar un clásico-clasicorum debería estar prohibido a estas alturas. Si algo era mágico en su concepción y cientos han pasado por allí sin suerte, no hay ningún motivo: 1) para que seas tú el que tenga suerte, y 2) que aportes algo nuevo o al tema o la escena.

Aunque yo siempre he sido seguidor del principio de Hanlon: "Nunca atribuyas a la maldad lo que puede ser explicado por la estupidez". Donde muchos haters -esos pobrecillos cuya vida se basa en despreciar el trabajo ajeno desde el anonimato desde internet (no hater, un nick no es dar la cara)- han visto una blasfemia y un largo etcétera de blablablas, basado en la pasta que el dúo se iba a embolsar por tamaño remix, en realidad no hay más que un deseo de infancia.

Cualquiera que tenga una cultura musical basada en la experiencia y no en el postureo o en el purismo filo talibán, guarda allá donde quiera con un especial sentimiento esas canciones que han marcado la juventud/adolescencia. Yo podría enumerar un buen puñado, pero me ceñiré al Willem y Ward. En este caso, su Kernkraft 400.

Independientemente de cualquier criterio más o menos objetivo a la hora de tratar el tema, ver un clásico de esta dimensión pasar por la licuadora del "brostrance" es doloroso a todas luces. Para romper la teoría de lo económico, la pareja neerladesa a puesto el track de regalo durante unos días. Y su bagaje musical les permite, sobradamente, no facturar... a veces apetece jugar con lo que más nos gusta.