Por que quemar estatuas de 30 metros de alto no era suficiente...

Cierto que Burning Man, el festival californiano por la sostenibilidad ha mutado muy ostensiblemente para muchos. De ser unos perroflas con aires de cambiar al mundo a un grupo de jipijas y pijipis del mundo anglosajón que bueno, su sensibilidad también tienen, pero desde los carteles a los viajes con paquetes vacacionales, todo ha ido cambiando.

Eso, cómo no, influye también en los superlativos decorados. Si este año la organización se superaba con una pareja candente de más de 30 metros de alto, el próximo hito es transformar un Boeing 747 en parte del decorado de Burning Man.