El año pasado fue brutal para Skrillex. Desde convertirse en el cerebro del renacimiento musical de Justin Bieber a filmar cortometrajes, pasando por la banda sonora de Escuadrón Suicida. Tantos fueron sus hitos en el pasado 2016 que la música incluso empezó a pasar a segundo plano. 

Porque para el angelino lanzar un EP porque sí, como el que un día le encumbró Bangarang mediante, es algo que ya le sabe a poco. Pero después de los eventos de Año Nuevo por los que ha facturado y muy bien, ha vuelto por sus fueros y con una acogida brutal. En menos de 24 horas atesora más de 20 millones de visitas en YouTube. 

Esa vuelta a lo básico se suma una vuelta de tuerca en lo musical. El future bass se está postulando como el gran género mainstream de 2017, dejando por fin atrás a este pseudo deep palero de bastarda herencia deeproomera, descendiente a su vez de un big room demoledor influenciado por los sonidos que más casan con las noches farloperas de la modernada filo underground de la city. Pero no hemos llegado hasta aquí para hacer una historiografía de los últimos años del llamado mainstream electrónico. Aunque si es obligatorio citarlo para poder paladear un EP que tiene más influencias olfativas que un vino de treinta pavos.

A caballo entre el deep palero y el future bass, The Reason sería un temazo para un tipo como Lost Frequencies. Pero un track del todo descafeinado para el amo y señor de brostep mundial. Con poca cafeína son encontramos también a Scary Bolly Dub. Una canción donde la esencia inmortal del exvocalista de From First To Last sigue viva, pero muy, muy, muy domesticada.

Y con voces de ese house precusor del coito aterriza Leaving. Hay un punto en el que pienso que Skrillex se cree tan grande que solo saca cosas para demostrar que si le saliera del puntal del cipotálamo podría ser estrella del techno, del dub, del jarestail, de la soca... Hace años que pasó a deadmau5 por la derecha y que anden con ojo los tipos disfrados de robot.