Una mujer sentada en una terraza abre su bolso y saca un aparato para sumergirse en su pantalla y así dejar de sentirse sola. Si no fuese por su larga antena, por la manera de vestir de la protagonista o por las imágenes en blanco y negro, podríamos decir que se trata de una imagen que cada día vemos y vivimos en cualquier momento del día. Os hablamos de la primeras escena de un vídeo rodado en 1947 en Francia y subido a la red por el INA (Institut National Audiovisuel).

 

En este corto el director (K. Raymond-Millet) quiere cuestionarse el posible aislamiento del ser humano en caso de que apareciesen aparatos portátiles de uso personal. Una mirada que seguramente en esos años sería tachada por muchos de conspiranóica pero que a día de hoy podemos decir que dio en el blanco

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Bajo el título ‘Televisión, el ojo de mañana’, la película de tono humorístico muestra una serie de situaciones relatadas por una voz en off que de risa tienen poco. Dos personas que se chocan porque van ensimismadas en sus aparatos, una cena interrumpida por nada importante, una plaza donde todo el que pasa va embobado mirando a su pantallita, un conductor que se termina estrellando porque se distrae mirando los informativos…

 

Sin duda los creadores de este cortometraje fueron unos grandes visionarios. No hace falta decir que el aparato en cuestión es el actual Smartphone que ocupa horas de nuestras jornadas. Algunos hablan de 3 otros de 5 horas al día, pero la realidad es que cada día acudimos más a nuestros iPhones, Samsung, Huawei o similares.

 

 

 

Cada vez soportamos menos nuestra soledad y a la mínima de cambio acudimos a nuestros teléfonos móviles para informarnos sobre cuestiones banales. Qué decir de la generación que viene, hemos creado niños que solo se callan cuando sus padres les entregan la deseada pantallita. ¿Merece la pena el invento o no nos percatamos que cada día perdemos más horas de contacto humano?

 

Preguntádselo a los protagonistas de Black Mirror.