El hype. Esa palabra inglesa que utilizan (utilizamos) los millenials para definir algo tan básico como la expectación. Las expectativas que nos creamos ante algo que está al caer. Ese estreno en el cine. Esa temporada de Juego de Tronos con la que no llevan dando la chapa más de un año. Ese videojuego. Ese festival para el que te compraste la entrada en noviembre...

El mundo de las series ya está tan plagado de fanboys que hasta da vergüenza ajena. Recordamos la masacre emocional que hizo el antiguo Movistar+ en el que pretendía poner a combatir seguidores de los Lannister contra seguidores de los Stark... Gracias a Ernesto Sevilla por hacernos partirnos la caja más de un rato.

Este 2017 parece ser el año del gran comeback de series míticas que han sido tamizadas por el colador de los tiempos presentes. Series que llevaban 25 años en el cajón de sueños anhelados y que hoy vuelven a ser realidad.

Twin Peaks, 24, Prison Break... Son algunos ejemplos de series que han vuelto con mayor o menor gloria durante el presente año. Pero como reza el sabio refranero español, segundas partes nunca fueron buenas.

24

Ocho temporadas, un película, varios cómics, videojuegos y tras un primer retorno, 24 volvía esta temporada con The Legacy. La primera de todas sin Kiefer Sutherland como protagonista. Esto quiere decir, sin el mítico Jack Bauer.

Y aunque con el paso de los años 24 es mucho más que sus personajes, la serie se atrapó de un cierto personalismo. Esa magia de convertir a un asesino a sueldo (de los Estados Unidos y de la moral protestante) en un héroe, en un referente que campa sobre el bien y el mal, caló mucho entre los seguidores.

De hecho, de la segunda a la séptima temporada la audiencia se mantuvo fiel. En la octava la cosa se hundió marcando el primer punto y aparte. Live Another Day no fue gran cosa. Hecho que lo productores interpretaron como la necesidad de que el personaje principal tenía que cambiar.

Evidentemente, otro blanco no era la opción. Mujer o negro eran las dos opciones. Optaron por lo segundo. La cuota de heroínas se la ha comido Homeland.

Y lo que te puede pasar en la vida. Ni fú ni fá. Lo mismo de siempre. Ninguna sorpresa destacable en el guión, ni en la forma de pulir al personaje protagonista, ni a su familia. Fue una vuelta a la temporada uno. Otra vez la UAT tomada en modo exprés. Muertes teóricamente heroicas... Lo mismo de siempre, pero sin Jack Bauer.

Twin Peaks

Lo diré del tirón para que me empecéis a insultar directamente. El retorno de Twin Peaks es la mayor mierda que ha parido la televisión en años. Ojito, hicimos una lista con las mejores series de la historia y la colocamos la cuarta. Pero a David Lynch se le ha ido la flapa. Y con todo el sentido del mundo.

En este mundo del boom de las series que lleva diez años creciendo de manera infinita, había hueco y necesidad para una tercera temporada de Twin Peaks. Sin duda, la primera gran serie de la historia de la televisión.

¿Y qué ha pasado? Que le han dado barra libre a Lynch. Un cheque en blanco. En una época en la que hay decenas de series que son una puta locura, había que soltar la bomba. David, haz lo que quieras... Y el resultado es la mayor fumada de la historia. Como el final de Lost pero multiplicado por diez.

Como elemento cinematográfico es de agradecer. Y sin duda ya está en los anales de la historia. Ese capítulo con 40 minutos de pura acción sin un solo diálogo y con efectos especiales retro que son magia... Pero a la vez un puto tedio para el espectador moderno. Gracias David por esto, pero no hay quién se lo fume.

Además está el problema de que el guión no tiene demasiada consistencia. Vale, el agente Cooper vuelve y qué...

Expediente X

Un tiro a asegurar. Con ver al dúo en escena ya era más que suficiente. Aquí el personalismo lo era todo. Un par de historias llamativas con un toque actual y funcionando. Además, por esa magia del bótox los protagonistas están más sexys que hace veinte años.

Expediente X fue lo contrario a Twin Peaks. Simplemente tirar del público de toda la vida, engancharle unas semanas y funcionando. Como cuando tu lívido no te deja ni moverte y decides poner un Whatsapp a tu ex...

Prison Break

Una serie con una capacidad de fluctuación superlativa. En España nos hemos declarado amantes de las series. En cualquier conversación puede salir títulos tan undergrounds como Utopía. Pero la tele generalista nunca ha puesto un duro en este formato. Sin embargo, Prison Break fue un fenómeno televisivo en nuestro país.

El problema: Que cuando una serie se llama "escaparse de la cárcel", una vez te has escapado como que se pierde mucho la magia. Casi una década después el protagonista con uno de los nombres más molones de la historia de la tele vuelve a la carga junto a su hermano el borrico.

Michael Schofield vuelve a la acción y la verdad cumple sobradamente en plan americanada estándar. El rollo familiar bien enturbiado para darle gracia al asunto y una continuidad interesante a una serie que acabó siendo una suerte de mofa en su cuarta temporada. Bien para verla en plan tranquilo y sin prestar demasiada atención.