Tiritando. Así estábamos todos en el campo de rugby de Cantarranas. La bajada repentina de diez grados nos hizo arrepentirno de habernos puesto nuestro mejor modelito obviando la sudadera festivalera de turno. Pero no pasaba nada, porque estábamos ansiosos de que Liam Gallagher saliera al escenario. Hacía mucho tiempo que no veía un griterío similar al que se desató cuando sonó Wonderwall por los altavoces.

 Y es que, si el año pasado algunos medios acusaban al festival indie madrileño de perder fuelle, este año Dcode ha recuperado la confianza de su público, con un cartel que no dejó nada que deserar, excepto quizá un poco más de volumen en la actuación de Carlos Sadness.

Las actuaciones

Por lo demás, todo fue rodado, un emotivo Iván Ferreiro y unos cada vez más famosos y atrevidos Miss Caffeina lo dieron todo en una carpa abarrotada de gente. 

Daughter calmó las aguas danto un respiro a las atrevidas que fueron con plataformas, que se sentaron en el césped para tararear sus canciones cerveza en mano, para luego pasar al ritmo tropical de Sadness, a votar con Stolen Dance de Milky Chance, y a un concierto extra largo de Band of Horses con el que sus fans aférrimos debieron deleitarse, pues duró más de lo esperado por todos (y ni tan mal).

Interpol se hizo notar volviendo a todo el mundo loco con su All the rage back home, y Liam Gallagher presentó parte de As You Were (su primer álbum como solista) fiel a su estilo.

Pero el que manejó todo el cotarro, al que todos esperaban, y que sin duda no defraudó, fue Franz Ferdinand. Sonaron muy bien y hubo aplausos a lo largo de toda la actuación. Tras otras actuaciones menos estelares, pero no por ello menos importantes o entretenidas (Maga o Exquirla, o entre otros), llegaron The Kooks con sus melenas. Llegó el momento de la parte femenina del público, que ocuparon las primeras filas para corear Naive y Be who you are como si no hubiera un mañana.

La noche cerró con Varry Brava, Yall, y Elyella Djs, dejando un listón bastante alto para el Dcode 2018, del que ya se hablaba antes de que se cerrara el recitno del de este año y todos nos fuéramos a casa.

La organización

La zona vip con un camión de comida gourmet y rincón chill out hizo las delicias de los más afortunados, mientras que la zona de descanso chill out general nos supo a gloria para tomarnos esa cervecita festivalera entre concierto y concierto que es ya un must de una tarde en el Dcode.

¿Lo mejor? Los baños, que normalmente dejan mucho que desear en festivales urbanos, fueron sorpresa para todos al ver que, además de las típicas cabinas químicas, se habían instalado baños en barracones con su lavabo y su todo, y un servicio de limpieza al que todos agradecimos su trabajo en varias ocasiones (ya se sabe que cuando se hace la cola del wc una se hace amigos).

¿Lo peor? Si hubiera algo que destacar en ese sentido, quizá lo que todos pensamos que falla en un festival de estas características, el método de pago con fichas, que es bastante entendible por parte de la organización, pero deja un poco que desear en cuanto a experiencia del usuario, que se ve obligado a esperar primero una cola para cambiar, y luego otra para pedir, pero si eres precavido y ya te las sabes, basta con cambiar a la entrada del festival y olvidarte de colas el resto del día.

Los asistentes

No hubo incidentes entre la masa, que era bastante amplia, pues 25.000 asistentes son muchos. Se veían muchas familias con sus niños, gente joven, gente viejoven... Todos en amor y compañía, compartiendo un día de indie sin problemas. Solo Good Vibes.

Dcode 2018

Acabamos de vivir el Dcode de este año y ya estamos deseando que pase el año volvando para descubrir el cartel del año que viene. Desde aquí les lanzamos una proposición a la organización. ¿Qué tal un concierto de cachondeíto? Se nos ocurren Ojete Calor con su subnopop o Las Bistecs con su electro disgustin. Sería el toque definitivo para hacer otro Dcode espectacular ¡Que este año han dejado el listón por las nubes!